La regulación del cannabis en nuestro país suma otro capítulo a su historia ya que el día de ayer, el Instituto Belisario Domínguez (IBD) de la Cámara de Senadores propuso que, de aprobarse la regulación del consumo de la planta, se deben establecer impuestos especiales al cannabis para controlar los precios, desincentivar el consumo y la obtención de recursos fiscales para el gobierno.

La idea principal de que se establezcan dichos impuestos sería que dichos recursos sirvan para la atención de las “externalidades negativas que el consumo pueda generar, como adicciones y los tratamientos médicos que conlleven”, así lo externó el investigador José Luis Clavellina Míller en su estudio titulado “Algunas experiencias internacionales en materia de impuestos al cannabis”.

El investigador tiene como premisa principal la comparación de algunos países que han regulado el cannabis en contraste con las propuestas que tenemos en México. Además, sustenta que en las regiones donde el consumo cannábico es legal (no importa de cualquier tipo) como Holanda, Canadá o algunos estados en USA, existen “impuestos especiales que se basan en el precio del producto, en el peso y/o en la potencia de las sustancias”.

Además, dicho documento señala que en los gobiernos locales de los Estados Unidos donde el consumo es legal, se tiene una incidencia económica importante tanto por la regulación como los impuestos, los cuales, en nuestro país “permitirán una adecuada estimación de ingresos fiscales que se pueden obtener. Asimismo, es necesario considerar que los impuestos y control de precios que se establezcan deben ser tales que no incentiven a los consumidores para abastecerse en el mercado ilegal ni aumentar su consumo.”

Si bien, los argumentos que se exponen son bastante elocuentes para tener un mejor control en nuestro país, sin duda será una decisión que muchos consumidores no tomarán nada bien, debido a la cultura de consumo ilegal que se tiene en el país.